
El español se impuso al Imperio inca tras la conquista de Francisco Pizarro, iniciada en 1532, superponiéndose a la vasta red administrativa de habla quechua del Tawantinsuyu, el imperio precolombino más extenso de las Américas. El quechua, que los propios incas habían difundido como lengua franca a lo largo de los Andes, fue utilizado estratégicamente por misioneros españoles y administradores coloniales antes de ser reprimido durante el siglo XIX; no obstante, aportó a las lenguas del mundo, a través del español, palabras de reconocimiento global como 'cóndor', 'llama', 'coca', 'puma' y 'quinua'. El español andino —hablado en las regiones montañosas del Perú— conserva rasgos fonológicos distintivos moldeados por la influencia del quechua, incluyendo la fusión de las vocales /e/ e /i/, y un ritmo más marcado por la sílaba en comparación con el español peruano costero. Perú es constitucionalmente bilingüe: el quechua y el aimara tienen estatus cooficial en las regiones donde predominan, y el quechua es la lengua indígena más hablada de las Américas, con aproximadamente ocho millones de hablantes en varios países. El español limeño, hablado en la costa, suele considerarse una variedad de prestigio y ha sido moldeado por la migración interna desde las zonas montañosas durante el siglo XX.