
La conquista española de Panamá comenzó en 1501 y el país sirvió como puerta de entrada para la colonización española de Sudamérica, lo que hace de su variedad de español una de las más antiguas de las Américas. La construcción del Canal de Panamá (1904-1914) trajo una gran afluencia de trabajadores angloparlantes procedentes del Caribe y de los Estados Unidos, que moldeó profundamente el panorama lingüístico de la Zona del Canal. Tras la restitución de la soberanía plena de Panamá sobre el Canal en 1999, el español recuperó su dominio, aunque el inglés conserva una fuerte presencia comercial y educativa. El español panameño presenta notables influencias caribeñas, incluyendo el debilitamiento de consonantes y un ritmo de habla rápido. Numerosas lenguas indígenas, entre ellas el ngäbere y el kuna, también las hablan comunidades de zonas rurales y costeras.