
El español llegó a Nicaragua con los conquistadores a comienzos del siglo XVI, desplazando rápidamente a las lenguas indígenas en la mayor parte de las tierras bajas del Pacífico. La costa caribeña, sin embargo, permaneció bajo influencia británica durante gran parte de la época colonial, lo que permitió que el miskito y el criollo inglés persistieran allí. La independencia en 1821 consolidó el español castellano como idioma nacional, aunque las variedades regionales de la costa conservan un vocabulario afrocaribeño e indígena distintivo. Hoy en día, el español nicaragüense se caracteriza por un fuerte uso del voseo, en el que 'vos' reemplaza al pronombre familiar 'tú'. Lenguas indígenas minoritarias como el miskito y el sumo-mayangna están oficialmente reconocidas en la Costa Atlántica Autónoma.