
La herencia lingüística de Mozambique tiene sus raíces en las grandes migraciones bantúes que se extendieron hacia el sur y el este de África durante el primer milenio de nuestra era. El emakhuwa y sus parientes cercanos (elomwe, echuwabo) predominan en las provincias del norte y representan la rama makhuwa-lomwe de las lenguas bantúes, uno de los grupos lingüísticos más numerosos del continente. En el sur, las lenguas bantúes de los grupos nguni y tswa-ronga llegaron con migraciones posteriores, aportando el xichangana y el xitswa al mosaico lingüístico del país. Los comerciantes árabes establecieron asentamientos costeros de influencia suajili siglos antes de que los portugueses llegaran en 1498; el desembarco de Vasco da Gama en la isla de Mozambique marcó el inicio de más de 400 años de presencia colonial portuguesa. Tras la independencia en 1975, el portugués se mantuvo como única lengua oficial en aras de la unidad nacional, aunque la gran mayoría de los mozambiqueños crece hablando una lengua materna bantú. Los debates actuales sobre política lingüística buscan integrar más plenamente las lenguas indígenas en el sistema educativo.