
El montenegrino fue codificado como lengua estándar diferenciada tras la independencia de Montenegro de Serbia en 2006. Está estrechísimamente emparentado con el serbio y pertenece al mismo continuo dialectal eslavo meridional. El montenegrino se distingue del serbio estándar por dos letras adicionales —«ś» y «ź»— que representan sonidos presentes en los dialectos montenegrinos tradicionales. Al igual que el serbio, el montenegrino es plenamente digráfico, y utiliza en paralelo tanto el alfabeto cirílico como el latino. La cuestión lingüística sigue siendo algo controvertida en Montenegro: según el censo de 2011, casi tantos ciudadanos identificaron su lengua como «serbio» como los que la llamaron «montenegrino», lo que refleja la compleja identidad nacional del país tras décadas como parte de Yugoslavia y, después, de la Unión Estatal de Serbia y Montenegro.