
El Sahara Occidental es uno de los últimos territorios coloniales sin resolver del mundo: una vasta y escasamente poblada región desértica en la costa atlántica de África. España se retiró en 1975-76, lo que desencadenó un conflicto entre Marruecos (que anexionó el territorio) y el Frente Polisario, un movimiento independentista saharaui respaldado por Argelia. Un alto el fuego mediado por la ONU en 1991 congeló el conflicto, pero el referéndum de independencia prometido nunca se ha celebrado. Marruecos controla aproximadamente el 80 % del territorio tras un muro de arena de 2700 km, la mayor barrera militar del mundo. El pueblo indígena saharaui habla árabe hasaní, el mismo dialecto que se habla en toda Mauritania, y mantiene una fuerte identidad cultural pese a décadas de desplazamiento. Más de 100 000 refugiados saharauis viven en campamentos cerca de Tinduf, en Argelia.