
Mauritania ocupa una posición única como puente cultural y lingüístico entre el norte árabo-bereber de África y el África negra subsahariana. La lengua dominante es el árabe hasaní, un dialecto que evolucionó a partir de las migraciones tribales árabes de los Banu Hassan entre los siglos XIII y XVII y que se superpuso a la anterior población bereber sanhaya. El hasaní conserva varios rasgos árabes arcaicos y, a la vez, incorpora vocabulario bereber y subsahariano. El país también cuenta con importantes poblaciones que hablan lenguas nigerocongolesas, entre ellas el wólof, el pulaar (fula) y el soninké en el sur, lo que refleja su solapamiento con la zona lingüística del Sahel. El francés sigue siendo influyente como legado del dominio colonial y se usa en el gobierno, la educación y el comercio formal, pese a que el árabe es la única lengua oficial desde 1991.