
El malgache es una de las lenguas geográficamente más singulares del mundo. Aunque Madagascar se encuentra a apenas 400 kilómetros de la costa de África, su lengua es austronesia —perteneciente a la rama malayo-polinesia— y está más estrechamente emparentada con el idioma maanyan, hablado en el interior de Borneo, a más de 6000 kilómetros de distancia. Este extraordinario hecho lingüístico refleja una de las migraciones marítimas más asombrosas de la historia: navegantes austronesios procedentes de lo que hoy es Indonesia cruzaron el océano Índico y se asentaron en Madagascar hace aproximadamente 1500 a 2000 años, mucho antes de cualquier asentamiento africano o árabe sostenido. Las posteriores migraciones bantúes desde África oriental y el comercio árabe a través del océano Índico enriquecieron el vocabulario malgache, en particular en los ámbitos de la agricultura y la cultura islámica, pero la estructura gramatical y el vocabulario básico siguen siendo inequívocamente austronesios. La colonización francesa, de 1896 a 1960, introdujo el francés como lengua de administración y educación, y tanto el malgache como el francés siguen siendo lenguas oficiales en la actualidad. El malgache en sí es una lengua notablemente unificada en toda la isla, con dialectos regionales mutuamente inteligibles para la mayoría de los hablantes, una cohesión que sustenta la marcada identidad nacional de Madagascar.