
El letón es una de las dos únicas lenguas bálticas que sobreviven, siendo la otra el lituano, y ambas pertenecen a la familia indoeuropea. Evolucionó a partir de antiguos dialectos bálticos hablados a lo largo de la costa oriental del Báltico y, durante siglos de dominación extranjera, absorbió importantes influencias del livonio (una lengua urálica), el alemán y, más tarde, el ruso. El letón escrito apareció en el siglo XVI con textos religiosos producidos por el clero luterano alemán, pero la estandarización del idioma moderno se produjo principalmente en el siglo XIX, durante el Despertar Nacional letón. La ocupación soviética, de 1940 a 1991, provocó una inmigración rusa a gran escala, lo que convirtió al ruso en una segunda lengua dominante. El letón se restableció como único idioma oficial del Estado tras la independencia en 1991.