
El cantonés es la lengua de prestigio de Hong Kong y la variedad de chino más asociada con la diáspora global. Conserva rasgos del chino medio que el mandarín ha perdido —seis tonos (frente a los cuatro del mandarín), consonantes finales como -p, -t, -k, y un repertorio más rico de vocales—. El cantonés escrito utiliza caracteres chinos tradicionales, a menudo con caracteres coloquiales exclusivos del cantonés que no existen en el chino escrito estándar. El panorama lingüístico de Hong Kong es inusualmente complejo: el cantonés domina la vida cotidiana y los medios de comunicación, el inglés sigue siendo cooficial y se usa en el derecho y la educación superior, y el mandarín ha ganado protagonismo desde la retrocesión a China en 1997. La tensión entre el cantonés y el mandarín ha adquirido una fuerte carga política: preservar el idioma se considera, en general, indisociable de preservar la identidad propia de Hong Kong.