
El estonio es una lengua urálica de la rama fínica, estrechamente emparentada con el finés. Lo hablan cerca de 1,1 millones de personas, lo que lo convierte en uno de los idiomas oficiales más pequeños de la Unión Europea. Los primeros textos escritos en estonio datan del siglo XIII. Estonia estuvo gobernada sucesivamente por Dinamarca, la Orden Teutónica, Suecia y Rusia, y la lengua sobrevivió a siglos de dominación extranjera. El estonio obtuvo estatus oficial con la fundación de la República de Estonia en 1918. Tras la ocupación soviética (1940-1991), la revitalización de la lengua fue clave en la 'Revolución Cantada', durante la cual cientos de miles de estonios utilizaron grandes concentraciones de canto para reclamar pacíficamente la independencia. El estonio destaca por poseer tres longitudes vocálicas fonémicas.