
El danés es una lengua germánica septentrional que surgió de los dialectos nórdicos antiguos hablados en toda Escandinavia y se convirtió en la lengua escrita dominante de la Dinamarca y la Noruega medievales tras la Unión de Kalmar. Durante los siglos XVI y XVII, el danés sirvió como lengua escrita de prestigio tanto para Dinamarca como para Noruega, y moldeó profundamente el desarrollo del noruego moderno. La estandarización del danés estuvo muy influida por la traducción de la Biblia al danés en 1550, que fijó un dialecto central como norma literaria. El danés destaca entre las lenguas escandinavas por su característico 'stød', un tipo de laringalización o voz crepitante en ciertas sílabas que no tiene equivalente en noruego ni en sueco. El danés, el noruego y el sueco forman un continuo dialectal con una elevada inteligibilidad mutua, especialmente en su forma escrita.