Costa de Marfil es la economía más grande de África Occidental y uno de sus países lingüísticamente más diversos, hogar de unas 70 lenguas indígenas de cinco grandes familias lingüísticas. El yula (dioula), una lengua comercial mandé prácticamente idéntica al bámbara de Malí, ha funcionado durante siglos como la lengua franca comercial del corredor saheliano y de bosque-sabana, y hoy sirve como la lengua informal dominante del país, especialmente en los mercados y en la comunicación interétnica. Las lenguas indígenas del país se agrupan en cuatro grandes conjuntos: mandé (yula, mandinga), gur/voltaico (senufo, lobi), atlántico (sin representantes mayoritarios) y kwa (baulé, beté, dida, agni). El baulé, una lengua akan emparentada con el twi de Ghana, es la mayor comunidad etnolingüística individual. El francés fue impuesto durante la era colonial como Costa de Marfil Francesa (1893-1960) y sigue siendo el único idioma oficial, usado en todos los contextos formales. Abiyán, la capital económica, es la cuna del nouchi, una jerga urbana juvenil que mezcla francés, yula y baulé, un vívido marcador de la cultura callejera criollizante del país.
Idiomas similares
Bambara (Malí)
85%
Mandinga (Guinea)
75%
Medios
El distrito de Le Plateau, en Abiyán, la capital económica francófona de Costa de Marfil y cuna de la jerga urbana nouchi.
El gobierno de Costa de Marfil insiste oficialmente en que el nombre francés 'Côte d'Ivoire' se use en todos los idiomas, rechazando versiones traducidas como 'Ivory Coast' o 'Elfenbeinküste', una postura poco habitual para cualquier nación respecto al uso mundial de su propio nombre.
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El nouchi, la vibrante jerga callejera de Abiyán, mezcla francés, yula, baulé e inglés en un criollo urbano en rápida evolución que ha dado lugar a su propio género musical (el zouglou), a humoristas propios e incluso a un diccionario de nouchi.
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El yula, el bámbara (Malí) y el mandinga (Gambia) son variedades mutuamente inteligibles del mismo continuo dialectal mandé, lo que significa que un comerciante de Abiyán, un agricultor de Bamako y un pescador de Banjul pueden mantener una conversación con mínima dificultad pese a vivir en tres países distintos.