
El chino mandarín, conocido como pǔtōnghuà (普通话, 'habla común'), pertenece a la familia sino-tibetana y tiene el mayor número de hablantes nativos de cualquier idioma del mundo. El chino escrito se ha usado de forma continua durante más de 3.000 años, lo que lo convierte en uno de los sistemas de escritura vivos más antiguos. La escritura logográfica —los caracteres chinos— fue simplificada en la década de 1950 por la República Popular China para mejorar la alfabetización, mientras que los caracteres tradicionales se siguen utilizando en Taiwán, Hong Kong y Macao. La extraordinaria diversidad lingüística de China incluye decenas de variedades regionales mutuamente ininteligibles, a menudo llamadas 'dialectos', aunque muchas son, desde el punto de vista lingüístico, idiomas distintos.