
El albanés es una lengua indoeuropea singular que constituye su propia rama dentro de la familia —la rama albanesa— sin parientes vivos cercanos. Se cree que desciende del ilirio o del tracio antiguos, aunque el ancestro exacto es objeto de debate entre los lingüistas debido a la escasez de registros escritos de esas lenguas antiguas. El albanés aparece por primera vez en forma escrita en 1462, en una fórmula bautismal, lo que lo convierte en una de las últimas grandes lenguas europeas en desarrollar una tradición escrita. La lengua tiene dos dialectos principales —el guego (hablado en el norte de Albania, Kosovo y Macedonia del Norte) y el tosco (hablado en el sur de Albania)— que difieren notablemente en fonología y vocabulario. El albanés estándar, codificado en 1972, se basa principalmente en el dialecto tosco. El vocabulario del albanés contiene una proporción notablemente alta de palabras propias sin parentesco claro con otras lenguas indoeuropeas, lo que preserva un sustrato lingüístico balcánico prerromano.